Cuidar de personas mayores y angustiadas, sobre todo si se trata del propio ser querido, puede ser un trabajo muy gratificante. Sin embargo, también es muy estresante y, a largo plazo, puede provocar una serie de problemas, entre ellos el llamado «agotamiento del cuidador».
Numerosos estudios demuestran que los cuidadores son más propensos a desarrollar problemas físicos y mentales que la persona media. Esto se debe a que no sólo están sometidos a un gran esfuerzo físico, sino también a un gran esfuerzo mental debido a la gestión de las personas a las que cuidan.
Las horas de trabajo son largas y ocurre que los cuidadores empiezan a descuidar su propia salud, siendo víctimas de estrés y ansiedad que, a la larga, pueden conducir a una menor calidad de vida.
La buena noticia es que el agotamiento del cuidador puede prevenirse y evitarse. A menudo bastan algunos sencillos cambios en el estilo de vida.
La meditación, la vida sana, la socialización, el deporte y algo de «tiempo para ti mismo» son suficientes en algunos casos para mantener una vida sana y equilibrada. También puede ser útil pedir ayuda a amigos, familiares o grupos de apoyo. Por último, pero no por ello menos importante, aceptar que sólo eres humano y que tienes límites es una forma importante de evitar la frustración del cuidador.
Necesitar un descanso o pedir ayuda no es algo de lo que haya que avergonzarse. Los cuidadores también son seres humanos y necesitan tiempo para sí mismos. Siguiendo algunos de nuestros consejos es posible mejorar considerablemente tu estilo de vida. Al fin y al cabo, si no cuidas de ti mismo, no podrás cuidar adecuadamente de otros que lo necesiten.
Índice:
I. Síntomas del agotamiento del cuidador
II. 10 consejos para afrontar el agotamiento del cuidador
- Reconoce tus límites
- Tómate un tiempo para ti
- Prueba la meditación
- Acepta la ayuda de los demás
- Mantén un estilo de vida saludable
- Mantener una vida social activa
- No tengas miedo de compartir
- Únete a un grupo de apoyo para cuidadores
- Recupera tu identidad
- Consigue una mascota
Síntomas del agotamiento del cuidador
A menudo, los cuidadores no se dan cuenta de que padecen el síndrome de Burnout. Piensan que es sólo estrés laboral normal o ansiedad leve, una fase temporal que pasará por sí sola. Sin embargo, no siempre es así y es importante dar la importancia adecuada a los síntomas que aparecen para no empeorar la situación.
No existen criterios estrictos para diagnosticar el estrés en los cuidadores. Sin embargo, hay algunos síntomas de burnout que podrían ser una llamada de atención. Si tienes alguno de estos síntomas, es posible que estés en el camino del Burnout y deberías considerar algunas medidas preventivas:
- Patrones alimentarios poco saludables
- Cambios inusuales de peso (aumento o pérdida)
- Mala calidad del sueño
- Fatiga perenne (fatiga crónica del cuidador)
- Sentimientos de infelicidad y sufrimiento
- Estrés e irritabilidad constantes
- Incapacidad para mantener compromisos sociales y relaciones fuera del trabajo
- Pérdida de interés por actividades no relacionadas con el trabajo (por ejemplo, aficiones, salidas, música)
- Descuidar los síntomas físicos
Si estos síntomas te suenan, puede que padezcas el síndrome de estrés del cuidador. Probablemente ha llegado el momento de dar un paso atrás y dar prioridad a tu salud. Para ello, hemos reunido algunos consejos prácticos y útiles que puedes seguir.
10 consejos para afrontar el estrés y el agotamiento del cuidador
Pequeños cambios en el estilo de vida y un par de hábitos nuevos pueden ayudar mucho a prevenir el agotamiento del cuidador. Estos consejos te ayudarán a reducir el estrés y te proporcionarán el equilibrio mental adecuado mientras haces todo lo posible por cuidar de tus allegados.
1. Reconoce tus límites
La aceptación es la clave de la estabilidad mental en diversos aspectos de nuestra vida. Como cuidador, tienes que aceptar que no todo depende de ti.
Puedes hacer todo lo posible para ayudar a una persona mayor a tener una buena calidad de vida. Sin embargo, hay límites a lo que está en tu mano. Hay cosas que sencillamente no se pueden controlar. Las enfermedades progresivas o terminales persisten en todos los casos y debilitan a las personas atendidas a pesar de todos los esfuerzos que hagas por cuidarlas.
Al aceptar que no es culpa tuya, evitas los sentimientos de culpa por el deterioro normal del estado de la persona.
En los momentos en que te sientas abrumado, repítete esta frase:
Cree en ti mismo y en todo lo que eres. Sabe que hay algo dentro de ti que es más grande que cualquier obstáculo». – Christian D. Larson
Imagen 1: Mujer estresada por demasiado trabajo
2. Tómate un tiempo para ti
A menudo, los cuidadores se ven consumidos por su trabajo. Tantas horas del día se dedican a cuidar a los ancianos del cuidador, que les quitan espacio de su propia esfera privada.
Incluso como cuidador necesitas cuidarte. Necesitas tiempo libre para relajarte, quedar con amigos, salir, leer, escuchar música. Tiempo para hacer otra cosa que no sea cuidar.
Al tomarte «tiempo para ti», evitas sobrecargar tu cerebro y tu cuerpo. Mantienes una salud mental más equilibrada y no sientes que la vida se te escapa de las manos. Las aficiones, las salidas, la música y otras actividades recreativas desempeñan un papel esencial en la prevención del estrés de los cuidadores.

Imagen 2: Mujer estresada por demasiado trabajo
3. Prueba la meditación
Si hoy en día la meditación parece una solución para todos los problemas, es porque es realmente eficaz. La meditación es una de las prácticas más antiguas para combatir el estrés y vivir una vida consciente.
Durante milenios, la meditación ha sido una forma de conseguir una sensación de calma, paz y equilibrio tanto para la mente como para el cuerpo. Existen muchas formas de meditación, pero las más populares actualmente son los ejercicios de respiración.
Al redirigir tu atención a la respiración, entrenas a tu cerebro para vivir el momento y dejar atrás los problemas relacionados con el trabajo, al menos durante un rato.
Además de ser una cura muy recomendable para el estrés del cuidador, la meditación no requiere más inversión que tu tiempo. Puedes utilizar aplicaciones gratuitas, como Calm o Headspace, para realizar meditaciones guiadas y ejercicios de respiración.

Imagen 3: La meditación es una buena cura para el estrés del cuidador
4. Acepta la ayuda de los demás
Las personas que se ganan la vida cuidando a otras, como las enfermeras o los cuidadores, a menudo se acostumbran sólo a dar ayuda y nunca a recibirla. Ayudar se convierte en una misión para ellos y les cuesta pedir ayuda cuando la necesitan, porque no quieren parecer débiles.
Como cuidador, también necesitas a los demás. No debes avergonzarte de pedir o aceptar ayuda de un amigo, familiar o terapeuta. Tanto si se trata de alguien que sólo se ofrece a escucharte, a prepararte la comida o a hacerte compañía, nunca debes rechazarlo.
Si permites que te cuiden quienes te quieren, podrás hacer frente al estrés del cuidador y seguir cuidando eficazmente de la persona a la que cuidas.

Imagen 4: La terapia de grupo, una gran forma de superar los problemas
5. Mantén un estilo de vida saludable
Un cuerpo sano es la clave de una mente sana. Los cuidadores suelen descuidar su salud física porque carecen de tiempo y energía para cuidarse y llevar un estilo de vida saludable.
Faltar a las citas con el médico, llevar una dieta poco saludable, dejar de hacer deporte y dormir poco son sólo algunas de las cosas que haces a menudo. Si esto parece una descripción de tu estilo de vida, significa que ha llegado el momento de cambiar.
Deberías dar un paso atrás y poner las cosas en orden. Tu salud física es una prioridad. Un estilo de vida saludable puede aumentar tanto tu energía física como tu estado de ánimo. Puedes intentarlo:
- Hacer footing más a menudo
- Ir y volver del trabajo en bicicleta
- Comer más verduras, alimentos frescos y fruta
- Mantener horarios regulares de comidas
- Bebe al menos 2 litros de agua al día
- Duerme 7-8 horas al día
- Acudir a las citas con el médico, pase lo que pase

Imagen 5: Mesa con verduras, frutas, etc. para una alimentación sana
6. Mantener una vida social activa
Somos seres sociales. Vivimos para conectar con otras personas. El contacto estrecho con la familia, los amigos, etc. es una parte fundamental para tener una vida sana y feliz.
Las personas que realizan trabajos estresantes y agotadores, como los cuidadores, a menudo descuidan sus compromisos sociales. De hecho, el aislamiento social puede ser tanto una causa como un efecto del agotamiento del cuidador. Puede provocar un círculo vicioso que hay que romper.
Llamar a los familiares con regularidad, quedar a menudo con los amigos incluso para tomar un simple café después del trabajo son pequeñas cosas, pero ayudan mucho a levantar el ánimo.
No evites las relaciones románticas si es posible, aunque creas que no tienes tiempo suficiente. Quizá encontrar la pareja adecuada pueda ayudar a mejorar la situación y vivir la vida con menos estrés y más felicidad, manteniendo a raya el agotamiento.

Imagen 6: Grupo de amigos pasando una velada juntos
7. No tengas miedo de compartir
A veces, la más simple de las acciones puede contener la respuesta a todas nuestras necesidades. Simplemente «hablar» puede ayudar a eliminar el estrés del cuidador. Es uno de los mejores consejos para afrontar este problema.
Dejar ir tus pensamientos, sentimientos y emociones con una persona de confianza puede hacer que te sientas más aliviado. Una vez que comprendas cómo compartir tus sentimientos puede ayudarte a sentirte mejor, estamos seguros de que no dejarás de hacerlo.
No esperes que los demás tomen siempre la iniciativa. Cuando tengas ganas de compartir lo que piensas, llama por teléfono a la persona en la que más confíes. Esto te ayudará a afrontar los problemas y a evitar el agotamiento del cuidador.

Imagen 7: Compartir y contar con el apoyo de las personas cercanas es esencial
8. Únete a un grupo de apoyo a cuidadores
El agotamiento del cuidador es mucho más frecuente de lo que se piensa. La mayoría de los cuidadores experimentan estos síntomas en algún momento de su vida. Por eso hay muchos grupos de apoyo y comunidades online dedicados a esta causa.
Puedes compartir tus pensamientos, preocupaciones, problemas y preguntas con cuidadores como tú. Pueden ofrecerte respuestas, apoyo y consejos para afrontar el estrés del cuidador. Los miembros del grupo pueden convertirse en tu sistema de apoyo, como una segunda familia.
Puedes encontrar foros de debate en sitios web como Disabled y Welforum para compartir experiencias e historias con otros cuidadores. Cuando están unidos, el agotamiento del cuidador no tiene escapatoria.

Imagen 8: Grupo de apoyo a cuidadores
9. Recupera tu identidad
Elegir o necesitar cuidar de tus seres queridos las 24 horas del día corre el riesgo de hacerte perder tu identidad.
Sigues siendo un hijo/a o una pareja cariñosa, pero puedes arriesgarte a renunciar a tu vida personal o a tus sueños.
La culpa que sientes es una reacción natural al amor que sientes por tus seres queridos, pero al final puedes sentirte alienado y deprimido.
Da prioridad, cuando puedas, a las cosas que dan color y felicidad a tu vida.

10. Consigue una mascota
Esto puede parecer contraintuitivo, sabiendo que ya tienes demasiados compromisos, pero escúchanos.
Adoptar una mascota puede ser muy gratificante. Esos compañeros peludos pueden darnos el apoyo mental que necesitamos. Pueden ser una gran fuente de amor y consuelo y hacer que todo sea mucho más agradable.
Si crees que un perro es demasiado trabajo, considera la posibilidad de tener un gato. Los perros necesitan más atención y no deben estar solos demasiado tiempo. Sin embargo, los perros pueden ser mucho más cariñosos.
Elijas el animal que elijas, puede ser un alivio para el estrés y una razón más para evitar el agotamiento y el estrés.
Ser cuidador puede ser física y mentalmente agotador. Haciendo algunos cambios en tu estilo de vida y adoptando un par de hábitos nuevos, puedes evitar el agotamiento y el estrés del cuidador y mantenerte en lo más alto de tu juego.

Imagen 10: Mujer con un perro. La terapia con mascotas es casi siempre la solución.
Preguntas frecuentes
¿Por qué es difícil ser cuidador?
Los cuidadores suelen trabajar muchas horas y, por tanto, tienden a descuidar su vida personal y su autocuidado. Tienen horarios de comida irregulares, hacen menos ejercicio y comen mal. Además, cuidar puede ser físicamente exigente y puede estresar los músculos y los huesos.
¿Qué es la culpa del cuidador?
El cuidador se siente culpable del deterioro o la falta de mejora de su paciente. Se sienten responsables de que las cosas vayan mal, como si pudieran haber hecho más. Es un sentimiento habitual entre los cuidadores de enfermos crónicos o terminales.
¿Ser cuidador acorta la vida?
Ser cuidador per se no acorta la vida. Sin embargo, el estilo de vida poco saludable que puede ir asociado a ser cuidador puede hacer que uno sea más propenso a ciertos problemas.
¿Qué porcentaje de cuidadores están deprimidos?
Según algunas estimaciones, 1 de cada 5 cuidadores padece depresión. Este porcentaje es el doble que en la población normal.
¿Qué decir a un cuidador estresado?
Primero debes intentar comprender por lo que está pasando la persona. Evita darle consejos directos y concéntrate en dejarle hablar de cómo se siente. Una vez que se haya desahogado, y ambos hayáis entendido por qué se siente estresado, podréis encontrar juntos una forma de abordar el problema.
¿Cómo animar a un cuidador?
Puedes animarle con un simple «gracias». Incluso un cumplido sobre su nueva ropa o su aspecto podría funcionar. Lo más importante es asegurarte de que aprecias su trabajo. Pregúntale más a menudo por sus problemas y preocupaciones y, por último, puedes plantearte hacerle un regalo.
